El cliente pide desde su celular
Escanea el QR de la mesa o abre tu enlace. Ve tu carta con tus fotos y tus precios, arma su pedido y elige cómo paga: en caja, por transferencia con comprobante, o en línea con Nequi, PSE o tarjeta.
Para restaurantes, asaderos y comidas rápidas
Tus clientes escanean un QR en la mesa —o abren el enlace que mandas por redes— y piden desde su celular. Sin descargar nada, sin crear cuenta, sin que nadie anote en papel.
La demostración es un restaurante real del sistema — tócala, arma un pedido, mira cómo se siente ser tu cliente.
Escanea el QR de la mesa o abre tu enlace. Ve tu carta con tus fotos y tus precios, arma su pedido y elige cómo paga: en caja, por transferencia con comprobante, o en línea con Nequi, PSE o tarjeta.
Suena la caja registradora y la comanda aparece en el tablero: qué es, para quién, hace cuánto espera. Se arrastra con el dedo para dar prioridad y cada plato se va marcando a medida que sale.
Un toque en LISTO y el cliente recibe el mensaje en el número que dejó al pedir. Nadie grita nombres, nadie se enfría esperando en la barra.
Tu carta solo recibe pedidos cuando la cocina de verdad está lista: horario más un botón grande de encendido. Al cerrar, se apaga sola.
Si la cocina se llena, la carta se pausa sola y le dice al cliente "estamos a tope, ya volvemos" — mejor que catorce pedidos tarde.
Plantillas por tipo de cocina: asadero, jugos, italiana, cafetería… Tu logo, tus fotos, tu identidad. No todos los negocios en el mismo molde.
La comanda dice si es la primera vez o si es el de todos los viernes, y el cliente repite "lo de siempre" en un toque.
El cliente elige, la dirección llega marcada en la comanda, y la animación del pedido se lo confirma con una moto que arranca.
Caja con el día completo: qué se cobró, qué falta, comprobantes por revisar y —si algo se cancela pagado— la devolución anotada hasta saldarse.
Sin contratos amarrados ni cobros por pedido: una mensualidad fija y ya.
Para el puesto de comidas rápidas que quiere dejar de anotar en papel.
Cocina con varias manos, mesas y cobro en línea.
Varias sedes, servicio por tiempos y control fino de quién hace qué.
¿Te refirió otro negocio? Los dos ganan: él baja su mensualidad y tú estrenas con descuento el primer mes.
Nos dejas tus datos, te abrimos la cuenta, cargas tu carta y pegas el QR. Tu próximo cliente ya pide desde la mesa.
Quiero probarlo en mi negocio